Motos en Tenerife: guía para disfrutar de la isla sobre dos ruedas

Motos en Tenerife: guía para disfrutar de la isla sobre dos ruedas

Tenerife es una isla que parece diseñada para disfrutarse sobre dos ruedas. En pocos kilómetros se pasa del paseo marítimo y las avenidas costeras a carreteras de montaña, bosques húmedos, curvas infinitas entrelazadas y paisajes volcánicos que obligan a detenerse. La moto permite sentir esos cambios con una intensidad especial: el olor a pino en La Esperanza, el aire fresco al subir hacia el Teide, la sal en las zonas de costa y el contraste de luz entre el norte verde y el sur más seco. Cada trayecto puede convertirse en una ruta memorable desde la primera curva, en cualquier época del año. Por eso, Comprar moto nueva en Tenerife en plataformas como Más Que Motos Tenerife, o alquilarla en caso de ir de viaje, es la mejor manera de viajar por esta isla.

En este contexto, conducir una moto en Tenerife no es solo una forma de moverse, sino una manera de entender la isla. Las distancias parecen cortas en el mapa, pero la orografía multiplica las sensaciones. Una ruta que empieza en Santa Cruz puede terminar entre miradores volcánicos, pueblos de medianías o acantilados frente al Atlántico. Asimismo, cambia el clima: puede hacer calor en Los Cristianos, niebla en Anaga y frío en el entorno del Teide el mismo día. Esa variedad hace que Tenerife sea emocionante, pero también exige planificación, equipamiento y una conducción prudente, tranquila y consciente en cada salida por la isla.

Este artículo es una guía para disfrutar Tenerife en moto con cabeza, y sobre todo casco. Para ello, se darán consejos básicos para antes de salir, una serie de detalles sobre qué tipo de moto elegir y se mencionarán varias de las mejores rutas como el Teide, La Esperanza, Anaga, Taganana o la costa norte.

Consejos para conducir una moto en Tenerife

Antes de iniciar cualquier ruta en moto por Tenerife conviene revisar lo básico, es decir, neumáticos, frenos, luces, aceite, espejos, etc. En la isla hay tramos largos sin muchas gasolineras, y algunas zonas de montaña no permiten improvisar. También es recomendable comprobar la presión de los neumáticos, porque las subidas, las bajadas, así como los cambios de temperatura, pueden afectar la respuesta de la moto.

El equipamiento merece atención, aunque el día empiece con calor en la costa, circular en camiseta o con calzado abierto puede parecer cómodo, pero no protege ante una caída, una frenada brusca o el roce del asfalto. Lo mejor es tener un buen casco, guantes, chaqueta ligera con protecciones, pantalón resistente y calzado cerrado. Además, para rutas hacia el Parque Nacional del Teide, La Esperanza o Anaga, conviene añadir una capa térmica o cortavientos. La altitud cambia la sensación de temperatura, y una jornada soleada en Costa Adeje puede convertirse en aire frío al llegar a zonas altas.

La conducción también debe adaptarse al carácter de Tenerife. Muchas carreteras son estrechas, con curvas cerradas, miradores, ciclistas, guaguas, coches de alquiler y vehículos que se detienen para fotografiar el paisaje. No conviene apurar frenadas ni invadir el carril contrario en curvas sin visibilidad. En zonas como Masca o Anaga, la paciencia es más importante que la velocidad.

¿Qué tipo de moto escoger para moverse por la isla?

La elección de la moto en Tenerife, ya sea comprada o de alquiler, depende mucho del tipo de viaje. Para moverse por Santa Cruz, La Laguna, Puerto de la Cruz, Los Cristianos, Costa Adeje o zonas turísticas cercanas, una scooter puede ser suficiente, al ser cómodo para aparcar, consumir poco y funcionar bien en trayectos urbanos.

Por otro lado, para recorrer el Teide, Anaga, Masca o la zona norte, con más seguridad y disfrute, una moto naked, trail o touring ligera suele ser más adecuada. Estas motos ofrecen mejor posición de conducción, frenos más sólidos, respuesta en subida y mayor estabilidad en curvas. Una trail de media cilindrada es especialmente versátil, porque permite afrontar carreteras irregulares, cambios de ritmo y jornadas largas sin castigar tanto al piloto. Una naked puede ser divertida en tramos de curvas, mientras una touring ligera aporta comodidad si se viaja acompañado.

Además, también hay que pensar en el equipaje y en el tipo de ruta. Si la idea es hacer una vuelta completa por la isla o enlazar varias zonas en un día, contar con baúl, maletas o una mochila resulta muy útil. Para una ruta corta desde el sur hasta un mirador, quizá baste una moto más sencilla.

Ruta en moto por el Teide, La Esperanza y norte de la isla

La subida al Teide es una de las rutas más especiales que se pueden hacer en moto en Tenerife. Desde La Laguna, la TF-24 atraviesa La Esperanza y se adentra en un paisaje que cambia de forma progresiva: primero bosque, luego zonas abiertas, después miradores y finalmente terreno volcánico. Para el motorista, esta carretera ofrece curvas continuas, buen ritmo de conducción y panorámicas que obligan a parar. No conviene afrontarla con prisa, porque parte de su encanto está en ver cómo la isla se transforma mientras se gana altura.

El entorno del Parque Nacional del Teide exige atención. Aunque la carretera sea atractiva, hay tráfico turístico, guaguas, coches que frenan para mirar el paisaje y motoristas de distintos niveles. Además, la temperatura puede bajar mucho respecto a la costa, con nieve en la cumbre en determinados momentos del año, y el viento puede aparecer en zonas abiertas. Paradas como los miradores de Chipeque, La Tarta, Minas de San José o Roques de García permiten disfrutar el recorrido sin acumular cansancio.

Después de recorrer la zona alta, se puede bajar hacia La Orotava, Puerto de la Cruz, Icod de los Vinos o Garachico. Esta conexión permite disfrutar de un plan de conducción y turismo, pasando de paisajes volcánicos a pueblos históricos, plataneras y otros lugares de la costa norte.

Rutas en moto por Anaga, Taganana y la costa norte

Anaga ofrece otra de las rutas más espectaculares de Tenerife, pero también una de las que más prudencia requiere. Desde La Laguna, la carretera se adentra en el Parque Rural de Anaga entre curvas cerradas, vegetación densa, cambios de luz y miradores sobre barrancos. La moto da la posibilidad de disfrutar mucho de este entorno, porque cada tramo revela una perspectiva distinta: bosques húmedos, laderas verdes, caseríos aislados y el Atlántico apareciendo al fondo. No es una ruta para correr, sino para conducir fino, anticipar y aceptar que el paisaje manda más que el cronómetro.

Una ruta habitual puede avanzar desde La Laguna hacia el mirador de Jardina, Cruz del Carmen y los puntos panorámicos que se abren hacia el norte y Santa Cruz. Desde allí, la bajada hacia Taganana introduce carreteras estrechas, curvas lentas y vistas muy potentes. Taganana, Almáciga y Benijo forman un conjunto costero especialmente atractivo, con montañas que caen hacia el mar y playas de carácter salvaje. En moto, este tramo se disfruta mucho, pero exige calma, ya que puede haber ciclistas, senderistas, coches detenidos y zonas donde dos vehículos apenas se cruzan con comodidad.

La costa norte completa también esta experiencia, con una conducción más abierta, aunque igualmente cambiante. Desde Anaga se puede regresar hacia Santa Cruz o enlazar con rutas hacia Bajamar, Punta del Hidalgo y la zona de La Laguna. Otra opción es dedicar el día a unir miradores, pequeños pueblos y paradas fotográficas sin buscar demasiados kilómetros.